Hará un año, no más. . .
Había oído hablar de él, quería conocerlo. Mi padre, entonces, me lo presentó.
Al principio no encontré la diferencia que me auguraban otros. Eran breves los ratos que pasaba en su compañía. Trascurrieron algunos días y se me hizo imprescindible. No podía dejarlo. Me llevó a su mundo, me engulló casi sin darme cuenta. Pasaban las horas y no era capaz de avanzar. . . Era feliz así, quería estancarme y perderme, disfrutarlo. No quería que acabase nunca.
Pero esa no era la actitud, tenía que ir hacia adelante. Mis ansias por descubrirlo no me dejaban parar pero el miedo me invadía. Miedo del fin.
Empecé a racionármelo, pues bien se sabe que los buenos perfumes vienen en frascos pequeños. Pero esa esencia celestial tardó poco en convertirse en veneno, en adicción. Veía, pues, mediocre todo lo demás.
No podía dejar que eso ocurriera, mi hedonismo literario no se podía ver vetado por su culpa. No iba a permitirlo. De este modo tampoco permitiría que dejase de sorprenderme.
Llegué a un trato conmigo misma, cada vez que acabase con otro de su condición me regalaría un rato de su ironía, humor y elegancia. Pero ya se sabe: "Soy capaz de resistirlo todo excepto la tentación."
Mi tentación se llama Wilde, Oscar Fingal O´Flahertie Wills Wilde.
Una herida de guerra que se queda en mi boca y que sangra con tinta cuando tiene ocasión.
domingo, 8 de septiembre de 2013
martes, 14 de mayo de 2013
Decidido, el blog versará sobre arte. Arte en todas sus facetas. ¿Qué mejor opción? No sujeta a nada, consagrada a la improvisación. Arte está en todo, todo tiene esencia, todo enriquece un alma dispuesta a saber deleitarse con la creación de otros. Sin matizar, sin analizar, sin saber establecer analogías convincentes. El arte desde la ignorancia. Aquello que cala sin saberlo, lo que emociona sin motivo o hastía sin sentido. Sobre eso haré el intento de escribir. El arte que es tuyo, mío y nuestro. El mundo a través de pluma, pincel, notas, cimientos, pasos, bobinas y dintel. El Kafkiano mundo de M.
lunes, 29 de abril de 2013
La primera publicación siempre es una indecisión. La confusión del que ni si quiera sabe sobre qué versará su espacio. No hay nada como el Modernismo para empatizar con esas dudas infinitas. Así que de mano del nicaragüense Rubén Darío comienza mi historia.
Yo persigo una forma que no encuentra mi estilo,
botón de pensamiento que busca ser la rosa;
se anuncia con un beso que en mis labios se posa
el abrazo imposible de la Venus de Milo.
Adornan verdes palmas el blanco peristilo;
los astros me han predicho la visión de la Diosa;
y en mi alma reposa la luz como reposa
el ave de la luna sobre un lago tranquilo.
Y no hallo sino la palabra que huye,
la iniciación melódica que de la flauta fluye
y la barca del sueño que en el espacio boga;
y bajo la ventana de mi Bella-Durmiente,
el sollozo continuo del chorro de la fuente
y el cuello del gran cisne blanco que me interroga.
botón de pensamiento que busca ser la rosa;
se anuncia con un beso que en mis labios se posa
el abrazo imposible de la Venus de Milo.
Adornan verdes palmas el blanco peristilo;
los astros me han predicho la visión de la Diosa;
y en mi alma reposa la luz como reposa
el ave de la luna sobre un lago tranquilo.
Y no hallo sino la palabra que huye,
la iniciación melódica que de la flauta fluye
y la barca del sueño que en el espacio boga;
y bajo la ventana de mi Bella-Durmiente,
el sollozo continuo del chorro de la fuente
y el cuello del gran cisne blanco que me interroga.
Rubén Darío.
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